libros
obra individual

 

 

Mamá era Ilsa Lund al principio de todo        

Cangrejo Pistolero Ediciones

ISBN: 978-84-938889-7-8

(Formato e-book por sólo 1 €)

 

De ida y vuelta

 

París, muchos años antes

Distinguir la aurora boreal en el cielo de París,/ manchado de nubes que se transforman en/ circunferencias descendentes de los tubos de escape/ es/ para los habitantes/ el esfuerzo matutino de dar los buenos días/ con ánimo y pesadumbre,/ comprar el pan tierno y caliente de la jornada/ y permanecer de pie/ aún con fuerzas/ delante de las sombras reflejadas en el asfalto/ de los coches y de los peatones/ a mediados del mes de agosto.// Cuando el calor penetra en los hombros/ por los tirantes del sujetador/ y los maridos y los novios y los hijos/ compran granizada de naranja,/ el día ya va terminando/ y la luna asoma advirtiendo que no nos hemos portado bien.// Distinguir la aurora boreal en el cielo de París,/ con la humedad y el hambre carcomiendo los dientes/ formando triangulitos negros entre los espacios// es/ para los habitantes/ decir ha pasado ya otro día/ de búsqueda y de sospechas,/ deshacer la cama deshecha arrinconada en la casa/ y dejar el cuerpo horizontal/ ya sin ganas/ bajo el techo de cal y de años que han pasado,/ con menos miembros de la familia/ en el álbum de fotos.// Cuando el olor se acerca a la clavícula, debajo de los hombros,/ dejando el rastro del perfume de vainilla/ en las manos de mi abuela/ como si los días no pasaran en medio de la nada,/ las noches se prolongan/ y sé que sigo siendo la  niña del tobogán balanceando los pies.// Distinguir la aurora boreal en el cielo de París,/ con la esperanza y la incertidumbre adornando los dedos de mi mano/ formando anillos de compromiso conmigo misma/ es/ para los habitantes/ crecer de puntillas por el calendario/ colgado de la pared de mi habitación de estudiante/ y volver a medir/  la talla de mi cuerpo/ con los tacones rojos del sábado noche/ dejando la medida pintada/ en el marco de la puerta.// Cuando la luz asoma por el agujerito del sótano/ dejando atrás el polvo y el azufre,/ y baja las escaleras para posarse/ en la mesa camilla de mi abuela/ como si ella fuera ahora a dejar de hacer calceta,/ las avenidas se tejen entre ellas y engordan,/ para justificar a la ciudad, que quiere hacerse grande.// Distinguir la aurora boreal en el cielo de París/ es/ para los habitantes/ provocar al sol asfixiante del verano/ para encontrar un hueco/ en las aceras y poder/ pedir luego la cita al médico,/ por si pudiéramos aún seguir respirando/ bajo el humo gris y peligroso que nos acecha.// Cuando las nubes forman corros de patata/ y se posan todas en los edificios haussmanianos,/ sé que llegué para quedarme/ y para interrumpir la inercia/ de los días en los que aún me dicen/ que soy joven, como si la edad se llevara escrita/ y como si yo quisiera serlo.// Distinguir la aurora boreal en el cielo de París/ es/ para los habitantes/ el castigo adolescente/  y la rica herencia del verano con los gastos pagados,/ el reflejo de los años donde el acné nos hizo acomplejarnos,/ entre cursos de idiomas y botiquines caseros,/ creyéndonos mayores sin querer serlo.// Los días perdidos/ están guardados en la cajita con envoltorio de Sandrine,/ que quiso viajar para no volver más nunca/ y luego viajó e inventó los días ausentes./ Distinguir la aurora boreal en el cielo de París/ es/ para los habitantes/ crear otros cielos y otras nubes y otras lluvias/ para poder pensar que aún tenemos derecho/ a ser niños con pantalón corto y corbata clásica,/ adelantándonos a la irremediable obligación de cada mañana/ sin haber elegido, sin haber sido interrogados,/ en relación a nuestro oficio y a nuestra ocupación.// Distinguir la aurora boreal en el cielo de París/ es/ para los habitantes/ la mañana amenazante y lastimosa/ bajo un cielo contaminado por los coches de época/ y de última generación:/ la noche avanzando sin preguntas,/ el tiempo que se borra sin cuestiones,/ los adolescentes besándose abrazados/ para no ser/ nunca más/ protagonistas de otra historia.// Distinguir la aurora boreal en el cielo de París/ es/ para los habitantes/ el final de una película rodada con la cámara medio rota/ de un director desconocido./ El niño, el actor secundario, la abuela y yo/ vamos a crear un final feliz tragicómico, emotivo,/ por si aún quedaran lágrimas que nos sostuvieran/ en el lento esfuerzo de vivir cada mañana.// Mi nombre es Ilsa Lund:/ hija de Irene Diamond y Hal Wallis/ en Blue Parrot Bar.

 

 

Shock

Baile del sol

84 páginas
ISBN: 978-84-15019-58-9



Todos los beneficios de autor
están destinados a proyectos de
educación y escolarización para
niños y jóvenes de África
(Fundación Umbele)

 

De ida y vuelta

 

« Hay pánicos que, por cotidianos y silentes, no dejan de ser hondos. Hay berridos hacia dentro, simas sin fin, llanto contenido o tragaderas. O peor, peor aún: está el ya ni recordar en qué batalla nos rendimos sin porqué, ni dónde compramos la tensa calma, ni a qué viene esto de sonreír al verdugo desde la foto carné. No saber dónde empezó esta métastasis de la nada. Grave es el shock.

Y es que joven aún, ‘muy joven para algunas cosas’, el yo poético que Sara Herrera deja hablar en Shock fue llamada a las filas del Imperio –o Sistema o Realidad o Poder o Mercado o Espectáculo o como quiera que le digan a la falta de vida viva-. Siempre somos, siempre seremos demasiado jóvenes cuando la bolsa de trabajo, la hipoteca, la dieta y el serum que conviene aplicar antes de la crema repairwear nos reclama. Siempre somos niñas la primera vez. Después te regalan una careta más necesaria que el corazón y ya una intuye: me voy a morir de ceguera. Todo esto lo sabe Sara ».

-Carmen Camacho-

El carné

He dejado que me lleven erguida/ hacia el fondo de la sala y me han dado el carné.// Los colores y tonalidades verdes/ ya no existen. Somos el reflejo de la luz/ con manchas de tinta. Van a llamarme./ He dejado que me aten los ojos y las manos./ Paso tras paso huelo el miedo./ Llegué hasta aquí cubierta de nieve y frio/ huyendo de los lugares perdidos y lejanos./ Un ejecutivo con nariz roja de payaso/ me hizo una entrevista y yo le hablé de los desiertos/ y de la arena que queda sobre el terrazo/ cuando volvemos todos de la playa/ con sandalias de plástico, del olor a sal y a jengibre/ y de la prisa,/ esa prisa siempre para estar a punto/ en la oficina./ La vida no pasa ni importa con puntualidad,/ sólo a veces sentimos ese paso del tiempo/ que con nudos atados a los brazos nos hace más viejos/ y más calmos, agarrados por si acaso a los relojes.

 

 

Provocatio

Ayuntamiento de Avilés
XVIII Premio de Poesía Ana de Valle

44 páginas
ISBN: 978-84-614-5875-3

De ida y vuelta

 

Dreams Agency

Cantamos y maldecimos los días de hambre,/ de hambre y de Nocilla,/ teniéndolo todo y no teniendo nada.// Cantamos creyendo en el paraíso/ de una playa desierta con palmera inclinada,/ el olor salado y el sonido de las olas,/ cabalgando.// Testimoniamos los hechos./ Y quizá, algún día, sepamos por qué las colas son largas/ en el Corte Inglés, - una vez que hemos comprado ya/ el papel higiénico, el arroz y los huevos -,/ en la agencia de viajes./ Un billete, por favor./ Un billete para ir a algún sitio,/ no importa dónde, lejos del barrio.// Cuando cantemos creyendo que el paraíso existe,/ que de verdad hay una playa/ y una isla desierta/ y un cocotero/ y una palmera,/ cuando cantemos, por fin, convencidos/ de que el paraíso existe,/ los dioses serán menos,/ ya no tendremos tantos sueños.

 

 

Sin cobertura

La Bella Varsovia
Texto contraportada de Sofía Castañón

56 páginas
ISBN: 978-84-614-3731-3

De ida y vuelta

 

“¿Qué pensamos al escribir un sms? ¿Qué urgencia nos mueve a codificar en pequeño todo un río de palabras? Los versos de Sara Herrera Peralta ni minimizan ni abrevian pero tienen la intensidad propia de los mensajes apremiantes. Si en lo cotidiano hay poesía, esta poeta llena la mesa de metáforas comestibles, de alimentos abstractos. Un día que es todos los días, la visión crítica de este mundo que late expresada con lucidez y fuerza. Poesía urgente, porque es el tipo de poesía que en estos tiempos hace verdadera falta”.

-Sofía Castañón-

18:33

Los bancos del parque son/ mis paradores de ciudad.// Un anciano deambula en línea recta.// Un joven se acerca. Se estrechan los cuerpos.// -Perdone, tiene usted una pegatina en su espalda-.// -Gracias, joven. Estos niños de hoy en día…/ Muy amable. ¿Tendría usted hora?-// -Sí, claro, las seis y media-.//-¿Cómo se llama?-// El tentempié de los árboles./ La distancia entre los dedos y/ el rastro de unos zapatos/ de cordones desatados.// La tarde tiene sabor a castaña recién hecha.// -Perdone, tengo prisa-.// -Disculpe. Muchas gracias-.// Y vuelve a colocarse su pegatina en la espalda.

 

 

De ida y vuelta

Difácil
Prólogo de Antonio Sarabia
VII Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos

Ver fotopoema

86 páginas
ISBN: 978-84-92476-03-9

De ida y vuelta

 

“Porque sus reflexiones caen, fluidas,  naturales y certeras sobre la hoja de papel con tonalidades en las que se advierten cadencias de la gran poesía latinoamericana, de Paz, Parra y Pizarnik, entreveradas con la de algunos poetas de su nativa tierra andaluza. Al leerla pienso en Cernuda, en Altolaguirre, en Moreno Villa, quienes en algún momento de sus vidas se nutrieron en tierra americana. Y es ahí, en ese terreno inasequible para el común de los mortales en el que la sobriedad y la elegancia en el lenguaje se dan cita con la inteligencia, el sentimiento y la intuición, donde nace la poesía de Sara Herrera Peralta. Su voz puede ser joven pero, a sus veintiocho años, posee un acento maduro y resuelto que despunta con personalidad propia entre los demás miembros españoles de su generación. (…) Con la obtención del Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos 2008, esta joven poeta jerezana prosigue la afortunada tradición de brillantes ganadores iniciada por Carlos Contreras Elvira en el 2006 y continuada por la colombiana Lauren Mendinueta en el 2007. Si el ahora se le presenta a Sara Herrera Peralta así de espléndido sólo nos queda fabular sobre lo que le depara el futuro”.

-Antonio Sarabia-

chevaleret

Hay parámetros decimonónicos en cada barandilla./ Responden a las necesidades de los viejos, a veces de los niños.// Nos sostienen bajo el techo.// Un sostén para las almas, son grises como el humo./ A veces, sobre las tierras quemadas del vagón de metro/ se despiertan las voces de los inconscientes.// Cuánta juventud con cargo, qué infinita extensión del futuro./ Bricolaje inventado,/ el debate es siempre el mismo: la segunda jornada; la liga de fútbol./ Monótonas, erguidas: siempre ahí.// El sostén, la presencia. Da igual en qué tarea,/ no importa en qué memoria. Hay componentes estáticos que brillan a nuestro alrededor,/ cubiertos de grasa, para permanecer aunque el tiempo pase,/ aunque la vida se agilice, aunque sigamos este túnel/ que nos lleva/ desesperadamente/ a ninguna parte.

 

 

La selva en que caí

Torremozas
Prólogo de Elena Medel

72 páginas
ISBN : 978-84-78394-7

La selva en que caí


"En ocasiones la poesía de Sara Herrera Peralta no suena española, sino francesa, de Italia, a la lengua castellana - Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, tantas y tantas maestras - del otro lado del Atlántico, a Ana Cristina Cesar, portuguesa de Brasil: fragmentada, concreta, chica de Ipanema doliéndose en el corazón. / Pero también su poesía es caprichosa, abandona el papel, toma cuerpo, y entonces Sara cambia de rumbo y no regresa al hogar, sino que visita a Sylvia Plath - "Manoletinas verdes", pintado como los cimientos firmes de una casa en el invierno londinense -, a Anne Sexton, sus piruetas con el idioma, a todas aquellas poetas - norteamericanas, sobre todo - que convierten en fiesta sus "heridas", sus alegorías que exploran y explotan los cinco sentidos, y vuelve a alternar con Pizarnik, e intercambia mensajes de móvil con Vicente Huidobro, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas: disfruta con el idoma, lo estira y lo devuelve a su forma original, permitiéndose estas licencias porque ya lo domina (...).

La selva en que caí: combinación exacta de belleza y dolor, de luz y de luna. Poesía de alto nivel, con fundamento, la que presenta Sara Herrera Peralta en su primer libro: una poética firme, rotunda y libre de ecos que distorsionen su intensidad y personalidad, rebosante de esto último".

- Elena Medel –

punto muerto en el triángulo

Hoy he conocido el sabor de las pequeñas cosas. / Mecla de zinc, azufre, cobre, hierro, H2O. / Hoy he podido, y me he quedado fuera. / Pestaña suspensa en una balsa de aire. Imaginada. / Hay mil heridos. Un hueco, un momento/ y tres mujeres enclenques. Una queriendo/ salir a flote. / Besos y biznagas. Tal vez, cuando yo imaginé/ el desembarco fue pidiendo/ excusas, mi reloj de arena. / Temprano./ Quizás./ Nunca./ A sorbos. A sorbos admito la mañana/  y cada noche./ Tacones rojos. Lunares./ Yo soy mujer de cadera a plomo./ Me han prohibido otras cosas:/ como curvar la espalda,/ como estallar cuando somos buenos,/ decentes, políticamente correctos./ El tiempo en torno a/ lo que era, lo que fue./ Pero nada, nada,/ puede prometerse.

 

 

obra conjunta

 

 

Todos los fuegos

Colección Hesperya de Poesía 3
(Varios Autores)

Actas y Catálogo del II Encuentro Nacional de Poesía Joven La Ciudad en Llamas

 

De ida y vuelta

 

Vestido estampado

La Lolita de tus pies y manos/ -porque nunca fui ni pertenecí a nadie-/ es la mu-jer-ni-ña que llevo en los granos/de café de mis mañanas.// Soy mezcla desorbitada/de Talkin’ bout a révolution y/ El patio de mi casa que no es particular./ Soy la nada de nuevo entre cenizas,/ pero mi cuerpo es de carne antigua.// Soy pereza./ Soy fatiga./ Soy la sed y el hambre.// Pero soy también señal de humo.// Si te vas, yo no voy a llevar mis manos/ a esta prisión estática.// Un/ Dos/ Tres/ Cuatro// Voy cerrando la puerta,/ ni cocos ni monstruos./ Ni hadas./ Ni brujas./ Voy a tener mi beso de buenas noches/ porque he sido ni-ña-bue-na.

 

Catálogos de Valverde 32 (nº 3)

Editorial Alfama
(Varios Autores)

Coordinan:
Ana Gorría y Raúl Díaz Rosales

 

De ida y vuelta

 

A dónde

Es el rastro del ave,/ el hambre del huérfano,/ la sed del habitante del desierto,/ el ímpetu, la fuerza.// La sombra del sauce/ cuando al atardecer/ todos se han ido,/ cabeza baja.// Le preguntó si alguna vez/ fuese rama, cuerpo de los cuerpos/ más grisáceos, tierra, hoja,/ qué sería.// Y respondió río, agua, cauce,/ movimiento gradual.// Para bailar el vals como los cojos,/ el tango sin la pareja escogida,/ a dónde irías tú, le preguntó,/ sin la hipoteca, los hijos y el pediatra,/ el contrato indefinido,/ la cuenta en el banco.// Lejos, respondió,/ donde los muertos no nos oigan,/ donde el río crezca,/ allá arriba.// Y retrocedió tres pasos,/ como si la vida se le fuera en ello.// Acuérdate, tan lejos no sería,/ tras el cristal de esta ventana/ muere un jilguero./ Mi hijo jugará a los médicos con él/ y yacerá luego en la acera.// Nos enseñan a ser economistas,/ profesores, defensores de la ley./ Enseñamos a jugar al fútbol,/ a matar marcianos,/ y se nos olvida, a mitad del camino,/ por dónde seguir.// A dónde./ Adonde van los vivos/ del barrio cuando buscan auxilio,/ adonde escapan las horas/ a tientas definidas.// Adonde van todos/  los que han dicho al fin,/ tres puntos, un grito, un corazón,/ la madeja de lana, el gato,/ mis botas,/ todo lo viejo.// Para pasar de largo/ y creer que abrocharse los botones/ del abrigo/ es el instante en que decidimos/ pasar página, alto, para, liebre.// Echar a correr. Tránsito./ Tal vez sea esto el camino,/ tan infelices,/ sin saber nunca a dónde acudir./ Y llamar siempre./ Y perdernos de vista./ Ser escultura gris y abandono,/ malabaristas en cada ciudad,/ rostros transformados,/ la luz y la memoria,/profunda raíz.

 

50 maneras de ser tu amante

Puntos Suspensivos
(Varios autores)

Los beneficios de esta antología
están destinados a la cooperación
con el pueblo saharaui

70 páginas

ISBN : 978-84-614-2141-1

De ida y vuelta

 

La niña buena en el país de los bizcochos de nata

de la bollería y las torres de hierro./ La niña buena pisa las aceras/ como si ya estuviera inventado todo// y recuerda los principios.// No eres nada/ delante de un espejo.// Buscar la belleza en las cosas/ como si los rostros estuvieran ya dañados:/ eso no duele.// ¿Has oído los temblores y el ruido/ de los anuncios publicitarios?/ La chica rubia/ muere siempre/ fingiendo el orgasmo.// Vayamos a cambiar/ el origen, la composición:/ las niñas buenas se tapan la cara,/ la cara bonita resurge y se detesta.// Catapultar al cuerpo.// Atiborrada de dulces,/ la niña buena comienza a escupirlo// todo por la boca.// Desperdiciar, despreciar, deshacer,/ descomponer, desubicar.// Partida en pedazos,/ la cara bonita/ escava en la tierra para hacer su cama.// Toda una herencia/ formada de hormonas:// has sido niña buena,/ y todas las niñas buenas van al cielo.// Están tristes los novios./ [Los amantes duermen].// Resurge el odio.// Cántalo. Vuelve a cantarlo:/ todas las niñas buenas van al cielo.

 

Voces Nuevas (XX Selección)

Torremozas
(Varios autores)

64 páginas
ISBN : 978-84-78391-6

Voces nuevas


re-gresos

Las calles amenazan/ con rememorar tu nombre/ y todos los nombres/ que me enseñaron algo.// Esto es todo lo que queda.// La enfermedad de mis pupilas/ que dejará que vuelva/ a reconocerme en los/ espejos.// Con gestos casi involuntarios,/ obedeceré sólo a aquellos/ que no pregunten demasiado./ Qué sospechosas pérdidas./ El tiempo, tan inmenso,/ es tan áspero en el olvido.// Pero volveré a decir lo indecible./ Ya no están mis muertos esperando./ La realidad es que yo existo/ en un círculo incansable.// Como resurgen las risas/ y los llantos de los niños.// Yo también quiero celebrarlo.// Ésta, que es la condición de ser libre.

 

Poemas para un minuto I

Hipálage
(Varios autores)

ISBN : 978-84-935130-8-5

Ver ficha de la editorial

Poemas para un minuto

 

in memoriam

Brindemos por todos los hombres y mujeres/ que escaparon, sordos de guerras (huidas salvajes)./ Tu libertad se la llevó un hombre / con un saco cargado en sus espaldas.// Como si una intervención adelantara/ este tiempo de vivencias:/ silenciosos en cada tarde, entre huesos/ y un poco de alquitrán, admitiendo el delirio.// Cuando lo cotidiano ahoga/ y los periódicos inventan o predicen, / tú debes resurgir.// Porque no hay más himnos ni más patrias/ que las leves conciencias y los argumentos,/ porque la vida es breve y hace equilibrio/ como un funambulista:// tú debes resurgir.// No busques las ortigas ni las cortes,/ no quieras ser hiriente si te duele, no te rechaces más nunca,/ no caigas en la mitad del camino,/ hijo mío, porque nada dura mil años:// tú debes resurgir. 


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